Tres Lecciones de Aristóteles para Desarrollar Liderazgo

Abr 18, 2024 | Liderazgo

Un líder debe ser dueño de sí mismo, debe saber comunicar y debe procurar siempre crecer en las virtudes. Por ello, apoyándome en tres frases célebres del estagirita, como también era conocido Aristóteles, dejo unas notas a modo de reflexión. Primera: “El hombre más poderoso es aquel que es totalmente dueño de sí mismo” Si […]

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    Un líder debe ser dueño de sí mismo, debe saber comunicar y debe procurar siempre crecer en las virtudes. Por ello, apoyándome en tres frases célebres del estagirita, como también era conocido Aristóteles, dejo unas notas a modo de reflexión.

    Primera: “El hombre más poderoso es aquel que es totalmente dueño de sí mismo”

    Si queremos ser dueños de nosotros mismos necesitamos crecer en autocontrol, que no es otra cosa que la capacidad que tenemos de autodeterminarnos, de elegir de forma que nuestros actos libres sean capaces de hacernos mejores personas.

    Aquí es conveniente hacer una necesaria digresión. Un acto libre es aquel que realizamos con consciencia y voluntariedad. Consciente porque me doy cuenta de lo que estoy haciendo. Voluntario porque quiero hacer lo que estoy haciendo. Consciencia y voluntariedad poseen gradualidad, quiere decir que admiten grados, mientras una persona actúa puede ser muy consciente de lo que está haciendo o poco consciente, de la misma manera con la voluntariedad, mientras la persona actúa puede querer mucho o poco lo que está haciendo. Por ello, a mayor gradualidad en consciencia y voluntariedad mayor responsabilidad sobre el acto que he realizado, soy más “propietario” de lo que he hecho, sea para bien o para mal.

    El autocontrol, según Pérez López, tiene dos componentes, la racionalidad y la virtualidad. La racionalidad es la capacidad de descubrir la acción conveniente, la que mejor se acomoda a la situación que se vive. La virtualidad es la capacidad de ejecutar la acción conveniente a pesar de lo atractivas que resulten las otras alternativas.

    De esta forma, decidiendo con racionalidad y virtualidad, la persona crece en autocontrol y cada vez puede ser más dueña de sí misma.

    ¿Puede un líder no ser dueño de sí mismo? La respuesta es no.

    Segunda: “El sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice”

    Este consejo vale oro al momento de comunicar. Porque las bases de la buena comunicación son tres: pensar bien, decir la verdad y actuar con lealtad.

    Pensar bien implica la búsqueda sincera y valiente de la verdad, por cruda que sea, por dura que se presente. ¿Qué es la verdad? La adecuación de la inteligencia a la realidad. Pensar bien no pocas veces exige tiempo y esfuerzo, especialmente cuando la situación que enfrentamos es compleja, por la importancia de lo que está en juego y por las consecuencias que se pueden derivar. Sin embargo, es fundamental si queremos comunicar bien porque es el primer peldaño de esa escalera.

    ¿Puede un líder comunicar mal? La respuesta obvia es no.

    Tercera: “La excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; templados realizando actos de templanza; valientes realizando actos de valentía”

    A nadar se aprende nadando. Las virtudes no son otra cosa que hábitos operativos que ayudan a la persona en su crecimiento, a ser mejor, más libre.

    Al actuar se generan hábitos operativos que facilitan realizar acciones semejantes. Esta es una observación experimental aplicable a lo técnico y profesional (se adquieren habilidades, experiencia práctica) como a lo ético (se adquieren hábitos morales que configuran el carácter). Cuando se realizan acciones conociendo y eligiendo lo que edifica a la persona, se adquieren virtudes que dan una capacidad que facilita actuar bien en el futuro.

    ¿Puede un líder no estar en la búsqueda de su crecimiento en las virtudes? La respuesta es no.

    Reflexiones Finales

    Un líder debe trabajar de modo constante en sostener y mejorar su corrección en el pensar y rectitud en el obrar, y estas tres lecciones de Aristóteles van en esa línea de crecimiento personal, por ello sería oportuno que cada uno de nosotros nos evaluemos y hagamos un plan de acción personal que nos ayude a crecer, a ser mejores.

    Si estás interesado en saber cómo desarrollar tus cualidades de liderazgo o las de tu equipo, puedes contactarnos y conversar sobre cómo podemos ayudarte.

    Contáctanos aquí.

    Mario Acosta
    Consultor