Un nuevo aliado para directores más informados, debates más ricos y sesiones más efectivas
La Inteligencia Artificial, y en particular la IA Generativa (GAI), ha comenzado a ocupar un lugar en los directorios más avanzados del mundo, incluyendo algunos en nuestro propio país. No se trata de ciencia ficción ni de herramientas futuristas: hablamos de soluciones que ya están disponibles, son seguras y pueden utilizarse de inmediato.
En este artículo comparto algunos ejemplos concretos —basados en experiencias reales que venimos desarrollando e investigando desde RTM — de cómo la GAI puede apoyar la labor de los directorios antes, durante y después de sus sesiones. El valor principal no está en “ahorrar tiempo” (aunque eso ocurre), sino en elevar la calidad de la preparación, de las preguntas, de la deliberación y del seguimiento.
Antes de la sesión: Prepararse mejor
Uno de los retos más comunes para un director es revisar, comprender y analizar la enorme cantidad de información que envía el management días antes de la sesión. En empresas grandes, el board-pack puede incluir fácilmente entre 100 y 200 diapositivas, más informes financieros, propuestas estratégicas y documentación legal o de sostenibilidad. Revisarlo a conciencia toma muchas horas.
Aquí la GAI puede ayudar de manera directa:
- Resumir y organizar la información, permitiendo que el director entienda rápidamente el contenido clave de cada documento.
- Complementar el análisis recibido con benchmarking, tendencias sectoriales y comparaciones relevantes.
- Explicar aspectos técnicos o complejos que pueden no ser parte del expertise de cada director.
- Pero sobre todo, preparar de forma más estratégica al director, ayudándole a:
- Identificar los temas críticos de la agenda,
- Visualizar los principales riesgos y dilemas,
- Formular preguntas potentes desde su especialidad,
- Distinguir qué temas requieren discusión y qué decisiones deben tomarse.
Incluso, si existiera un vacío de expertise técnico o especializado en el directorio, la GAI puede simular el enfoque y los criterios de ese perfil ausente, apoyando así al director en su preparación.
Durante la sesión: Apoyar la deliberación
Durante la reunión, la GAI puede acompañar de forma individual y colectiva. A nivel de cada director, permite:
- Consultar en tiempo real detalles sobre cifras, antecedentes o acuerdos previos.
- Acceder a comparables y mejores prácticas para enriquecer el punto de vista propio.
- Obtener resúmenes de argumentos a favor y en contra que ayuden a evitar posiciones extremas o decisiones apresuradas.
A nivel del directorio como cuerpo colegiado, la GAI puede:
- Contribuir a destrabar debates complejos mediante el planteamiento de análisis adicionales o nuevas perspectivas.
- Complementar experticias cuando hay posiciones divididas o cuando falta un punto de vista técnico (ej. ciberseguridad, sostenibilidad, fiscal).
- Y en casos más avanzados, incluso incorporar un “director artificial”, entrenado con conocimientos y estilos específicos, que pueda participar en la discusión con un rol acotado pero útil.
Después de la sesión: Mejorar el seguimiento y la calidad del gobierno
Finalizada la sesión, las posibilidades de la GAI no se detienen. Algunas aplicaciones clave incluyen:
- Generar actas de forma automática a partir de grabaciones, transcripciones o notas estructuradas, reduciendo significativamente el trabajo administrativo y aumentando la precisión.
- Dar seguimiento a acuerdos y compromisos, distribuyendo resúmenes accionables por comité o por director responsable.
- Evaluar el desempeño individual y colectivo del directorio, con el apoyo de herramientas de análisis de lenguaje y voz que:
- Identifican a cada participante y su nivel de intervención,
- Clasifican los aportes según su relevancia para la discusión o la decisión,
- Generan reportes de uso del tiempo, calidad del debate y balance de participaciones.
Esto no es teoría. En el Perú ya hemos comenzado a implementar varios de estos usos, con resultados alentadores. La GAI no reemplaza la deliberación humana, pero puede potenciarla si se adopta con criterio y propósito.
Riesgos a tener en cuenta
Como toda tecnología poderosa, la GAI también plantea riesgos que deben ser gestionados con cuidado, especialmente en entornos de alta confidencialidad como un directorio. Uno de los más mencionados es el riesgo de filtración involuntaria de información estratégica: si cargamos documentos o deliberaciones sensibles en una plataforma abierta o mal configurada, esta información podría ser utilizada para entrenar el modelo y terminar, eventualmente, siendo accesible para terceros. Esto podría incluir a competidores que, sin saberlo, reciben respuestas construidas sobre nuestros propios datos. Para evitarlo, es indispensable utilizar versiones corporativas (enterprise) que no reentrenan sus modelos con información del cliente y que garantizan la residencia y privacidad de los datos. Plataformas como Microsoft Copilot, Google Gemini Enterprise o Diligent AI ya ofrecen estos resguardos, con contratos y estándares de seguridad acordes a las exigencias de directorio.
Otro riesgo relevante es el de sesgos o errores (“alucinaciones”) en los resultados entregados por la GAI. Un modelo generativo puede, en ocasiones, presentar datos incorrectos con aparente seguridad o reforzar puntos de vista sin fundamentos sólidos, si no ha sido debidamente entrenado o si el contexto proporcionado es insuficiente. Para reducir esta posibilidad, es clave usar modelos afinados con bases de datos confiables, y complementar el uso de GAI con criterio profesional y validaciones cruzadas.
¿Y ahora qué?
Para los directorios que aún no han abordado este tema, mi recomendación es simple: comiencen por probar. Identifiquen un área de dolor (por ejemplo, el exceso de información previa a las sesiones, o la dificultad para dar seguimiento a los acuerdos) y piloten el uso de GAI con foco y evaluación. El impacto puede ser inmediato.
En paralelo, es importante que el directorio comience a discutir:
- ¿Cuál será nuestra política de uso de IA como directorio?
- ¿Cómo aseguramos el uso ético y confidencial de estas herramientas?
- ¿Qué parte de la preparación o el seguimiento podemos automatizar, sin perder el juicio ni el criterio humano?
La Inteligencia Artificial Generativa ya está aquí. Usted decide si la deja entrar como aliado estratégico, la deja fuera o la mantiene como riesgo no gestionado.

